D'Cuba Jazz
Martes, 10 de Agosto, 2021
Festival Internacional Jazz Plaza.
Foto: Yander Zamora
Pianista, compositor y director de bandas, por décadas figura clave en la movida latina en Estados Unidos, Arturo viajó nuevamente a Cuba para honrar la memoria de su padre, el gran Chico O’ Farrill (La Habana, 1921 - Nueva York, 2001), considerado entre los imprescindibles autores y arreglistas de la escena jazzística norteamericana del siglo XX.
Chico legó obras de largo y perdurable aliento como las Afro-cu-ban Jazz Suites (I y II) y Cuban blues al filo de los años cincuenta; fue arreglista de Benny Goodman, Dizzy Gillespie, Cal Tajder y el exbeatle Ringo Starr, y en los noventa sorprendió a todos con su Grammy por Pure emotion, y la pieza Trumpet fantasy para Wynton Marsalis.
"Mi padre comprendió como pocos la manera de articular las características de las músicas populares de los dos países, sabiendo acaso que todo partía de una raíz común, la herencia africana; por eso nunca quiso subdividir el jazz; para él era uno de los caminos de la música del futuro", expresó Arturo al intervenir en el coloquio del Festival.
"Creo que los jóvenes jazzistas cubanos —afirmó— están muy cerca de ese planteamiento de mi padre: asumen el jazz como fusión y mestizaje de muchos sonidos, los de Cuba y Estados Unidos, por su-puesto, pero también los de Brasil, México, Argentina, el Maghreb, el de las naciones africanas en la actualidad, la India, en fin, una visión universal de
las identidades".
Durante esa sesión del coloquio, coordinado por la musicóloga Neri González Bello, un panel enalteció con sólidos argumentos y emotivas reflexiones la dedicatoria del evento a las figuras cimeras cubanas del jazz.
El periodista y promotor José Dos Santos trazó una panorámica de las contribuciones esenciales a lo largo de siglo y medio, antes de dar paso al editor y musicólogo Radamés Giro, quien centró su intervención en la significación de Mario Bauzá, clarinetista, trompetista, saxofonista, arreglista y compositor de clásicos del llamado jazz afrocubano como Tanga y Mambo inn; y ponderó los extraordinarios aportes del músico y escritor Leonardo Acosta a la historia del jazz en la Isla.
Bobby Carcassés, presidente del Festival, resaltó la impronta de dos formidables pianistas que definieron estilos y patrones en la evolución del jazz entre nosotros: Pedro Jústiz (Peruchín) y Frank Emilio. Sobre este último y los vasos comunicantes entre el jazz y el filin, habló también, desde su experiencia personal, la compositora Marta Valdés.
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Estados Unidos y Cuba se completan en el jazz
NOTICIAS
Estados Unidos y Cuba se completan en el jazz

Por: Pedro de la Hoz
Fecha: 2013.12.24
Fuente: Granma
Festival Internacional Jazz Plaza.
Foto: Yander Zamora
Pianista, compositor y director de bandas, por décadas figura clave en la movida latina en Estados Unidos, Arturo viajó nuevamente a Cuba para honrar la memoria de su padre, el gran Chico O’ Farrill (La Habana, 1921 - Nueva York, 2001), considerado entre los imprescindibles autores y arreglistas de la escena jazzística norteamericana del siglo XX.
Chico legó obras de largo y perdurable aliento como las Afro-cu-ban Jazz Suites (I y II) y Cuban blues al filo de los años cincuenta; fue arreglista de Benny Goodman, Dizzy Gillespie, Cal Tajder y el exbeatle Ringo Starr, y en los noventa sorprendió a todos con su Grammy por Pure emotion, y la pieza Trumpet fantasy para Wynton Marsalis.
"Mi padre comprendió como pocos la manera de articular las características de las músicas populares de los dos países, sabiendo acaso que todo partía de una raíz común, la herencia africana; por eso nunca quiso subdividir el jazz; para él era uno de los caminos de la música del futuro", expresó Arturo al intervenir en el coloquio del Festival.
"Creo que los jóvenes jazzistas cubanos —afirmó— están muy cerca de ese planteamiento de mi padre: asumen el jazz como fusión y mestizaje de muchos sonidos, los de Cuba y Estados Unidos, por su-puesto, pero también los de Brasil, México, Argentina, el Maghreb, el de las naciones africanas en la actualidad, la India, en fin, una visión universal de
las identidades".
Durante esa sesión del coloquio, coordinado por la musicóloga Neri González Bello, un panel enalteció con sólidos argumentos y emotivas reflexiones la dedicatoria del evento a las figuras cimeras cubanas del jazz.
El periodista y promotor José Dos Santos trazó una panorámica de las contribuciones esenciales a lo largo de siglo y medio, antes de dar paso al editor y musicólogo Radamés Giro, quien centró su intervención en la significación de Mario Bauzá, clarinetista, trompetista, saxofonista, arreglista y compositor de clásicos del llamado jazz afrocubano como Tanga y Mambo inn; y ponderó los extraordinarios aportes del músico y escritor Leonardo Acosta a la historia del jazz en la Isla.
Bobby Carcassés, presidente del Festival, resaltó la impronta de dos formidables pianistas que definieron estilos y patrones en la evolución del jazz entre nosotros: Pedro Jústiz (Peruchín) y Frank Emilio. Sobre este último y los vasos comunicantes entre el jazz y el filin, habló también, desde su experiencia personal, la compositora Marta Valdés.
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