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ENTORNO LATINO : El jazz en Barranquilla

Fecha: 2015.08.12
Fuente: Fundación Cultural Nueva Música

La Jazz Band Lorduy, una de las pioneras del género en el Caribe colombiano.

La historia del jazz en Barranquilla data de 1921, año en el que en el Club ABC se presentó la Orquesta Panamá Jazz Band, de la que hace mención el historiador Alfredo De La Espriella en el libro Dimes y diretes. Esa banda fue presentada en Cartagena y en Cereté (Córdoba)
para la misma época, y desde entonces se habla de los panameños que hacían jazz en el Caribe colombiano.

Para esos tiempos, el maestro boyacense Luis Felipe Sosa había participado en la dirección de la Banda de la Policía en la ciudad, así como en la Orquesta Jazz Band Barranquilla, dirigida en sus comienzos por Juan Manuel Maldonado (hijo). Quizás, el trabajo más esclarecedor sobre la Orquesta Sosa Jazz Band lo brinda el sociólogo Adolfo González Henríquez con su trabajo Rumba costeña en los 20, que expone información sobre las constituciones orquestales de la época en la Costa y el tipo de música que se hacía con influencias de la sonoridad norteamericana. González indica que «en la Barranquilla de entonces, a comienzo de los años 20, la música costeña no disfrutaba del favor de las clases altas barranquilleras, consumidoras de los figurines de la ‘belle époque’ europea y en los cuales se inspiraba para copiar frivolidad londinense o parisina del momento».

Esa misma década comprende la aparición de la Orquesta Víctor, dirigida por el italiano Pedro Biava, que ejecutaba un repertorio internacional. Pedro Biava había participado en Panamá con la Orquesta Miramar Jazz Band en 1925. Sobre la Orquesta Sosa Jazz Band comenta el sociólogo Fabio Betancur Álvarez que «tocaba los temas clásicos del jazz tradicional, pero su dominio de los sones caribeños y de la atmósfera del trópico la hacía mejor en los temas cubanos y la incipiente música costeña de Colombia. Sobresalía el talento del maestro Luis Felipe Sosa, el joven trompetista Pacho Galán y los magistrales arreglos de Pedro Biava».

Luego de aquellas transmisiones radiales de los años 30 en las que se difundían los trabajos de las grandes bandas del swing, y de nuestras primeras jazz bands –de las que hicieron parte músicos representativos nuestros como Pacho Galán, A. M. Peñaloza, Adaúlfo Moncada, Nelson García y Alex Acosta, entre otros, a instancias de figuras como Pedro Biava, Guido Perla y el maestro Sosa–, Barranquilla recibe también la visita de artistas del jazz como Cab Calloway y su orquesta, que en los carnavales de 1951 se presentó en varios conciertos.

La  Orquesta de Woody Herman –integrada por figuras del jazz como Al Belletto, Bill Harris y Al Plank– es otra de las que se presentó en concierto en la capital del Atlántico, en el viejo teatro Apolo. Se registran también las presentaciones en 1962 del trombonista Bob Taylor
y del saxofonista Paul Winter y su Sexteto, en compañía del pianista Warren Bernhardt, en el marco de una gira del Departamento de Estado de Estados Unidos en Latinoamérica.

Jazz en la radio y en bares

A mediados de la década de los 60, en la ciudad se empezaron a formar pequeños círculos de especialistas que escuchaban programas de radio como ‘El Maravilloso Mundo del Jazz’, dirigido por el abogado Enrique ‘El Gordo’ Chinchilla. El fotógrafo y publicista Gustavo Cogollo, quien mantuvo por años en la Emisora Universal Stereo el programa de jazz titulado ‘El Club del Jazz’, también se sumó a la tendencia jazzística en las radiodifusoras.

Universal Estéreo, Caracol Stereo y La Voz de la Costa son otros programas que para la época ofrecían en su parrilla los sonidos de este género musical.

Odín Arregocés (el mismo ‘Juan Carlos Buggy’) es otro de los barranquilleros que presentó jazz en los años 80 y 90 en distintas emisoras de la ciudad.

Programas como el conducido por la lingüista inglesa Gillian Moss en Uninorte F.M. Stereo; Tiempo de Jazz, realizado por Tony Caballero en Radio Cultural Uniautónoma –desde hace 20 años, con la compañía ocasional del poeta Miguel Iriarte–, y las experiencias de ‘Jazz en
Clave Caribe’ –bajo la dirección de Rafael Bassi en Uninorte F.M. Stereo–, también forman parte de la lista de espacios musicales en Barranquilla dedicados al jazz .

El programa ‘Afrosidades’, de ‘Samuel Piñango’ (Alter ego musical de Samuel Minski), que presenta joyas clásicas y novedades de la música afroantillana y el jazz latino y es transmito por la Radio Cultural Uniautónoma, también se une al listado. ‘Jazz Vespertino’, en Uninorte
F.M. Stereo, es otro más.

Sin existir una cultura del consumo de jazz en sus bares y restaurantes, en otros tiempos, Barranquilla ofrecía una experiencia de espacios de jazz de alto nivel como: el Chick Corea Jazz Bar, en el que eran más o menos habituales las presentaciones de Joe Madrid con músicos locales; Papagayos, en el que lideraba la nota musical el guitarrista Javier Gutiérrez y también solían presentarse A.M. Peñaloza y John Berman; Cascatinha Jazz Bar, para abrir espacio a la música brasilera en contacto con el jazz, y el Blue Note, donde podíamos encontrar de vez en cuando a Viola Camacho y al saxofonista Efraín Zagarra.

Son los años también de los conciertos fundacionales de Barranquijazz, organizados por la entonces Producciones Nueva Música, y por otras instituciones de la ciudad que –en colaboración o de forma independiente– coincidieron en producir algunos espectáculos de jazz significativos como los dos conciertos del maestro Edy Martínez, el primero con un cuarteto extraordinario y el segundo con su Small big band para presentar su disco Privilegio. Los dos conciertos de Justo Almario: el primero con un quinteto colombiano conformado por Antonio Arnedo (saxo), Guillermo Guzmán (bajo), Memo Acevedo (batería) y Héctor Martignon (piano), y el segundo con un grupo internacional.

En la actualidad

En 1997, a raíz de la realización del primer Festival, el panorama del jazz empezó a cambiar. Con el concurso de bandas de Barranquijazz se comenzaron a conformar grupos locales, los ciudadanos se familiarizaron con el género y, de acuerdo con los requerimientos del concurso, se generó una conciencia colectiva cada vez más exigente y conocedora de los estándares de jazz y sus fusiones. «Asistir a eventos culturales como este nos enseña a ser más investigativos, y afianza aún más la identidad de la Barranquilla cosmopolita que siempre hemos querido tener. El intercambio cultural nos alimenta, y es otra forma de compartir cultura y conocimiento. El festival se ha convertido en un escenario significativo y anhelado de bandas de jazz internacional y nacional», dice el baterista barranquillero Einar Escaf.

Este tipo de eventos de ciudad, en conjunto con la programación radial especializada en el género y con lugares como Yemajazz, abrieron un espacio a que los grupos locales tuvieran un lugar donde mostrar su trabajo y su evolución. En 2006 se abrió un espacio alterno con el
Festival Atlantijazz, dirigido por el maestro Guillermo Carbó, quien al tiempo montó una Big Band que interpreta estándares de jazz de buena factura, convirtiéndose en un hito para la historia del jazz en la ciudad.

La iniciativa que comenzó con Yemajazz se sigue manteniendo con la apertura de los ‘Miércoles de jazz’, en el bar La Cueva, proyecto liderado por Einar Escaf. Entre las agrupaciones emergentes se destacan Ábrete Jazz, La Bandita, Vereda Jazz, Israel Charris Group, Fractal Jazz Trío, DP Band, Agua e yuyo, M-Tromké Quinteto, Puerto Skala trío, Kukamba Ensamble y Pentagrama.

Según el músico local Israel Charris, «el movimiento del jazz en Barranquilla está en una etapa de ‘desarrollo’, estamos viendo la primera cosecha de la siembra que hicieron músicos emblemáticos en la ciudad». En la actualidad hay una gran cantidad de músicos interesados
en el jazz que se han dedicado a conocer el jazz y han hecho propuestas interesantes de fusión de la música colombiana con este género musical. Es el caso de Rodrigo Villalón, baterista del trío de Edmar Castañeda; Bruno Bröhmer, pianista, y el bajista Juan Camilo Villa, entre otros.

Ante la oferta de músicos y proyectos musicales que se desarrollan en la ciudad, podría decirse que el jazz en Barranquilla está ‘vivito y coleando’, y al tiempo va tomando más fuerza entre los artistas y el público de la ciudad.

Percepción del pianista Leonardo Donado

A pesar de que considero muy valioso todo este turbulento y efervescente proceso de creación actual, se ve también que los estilos tradicionales se están abordando poco. La gente comienza estudiando el jazz por el final y poco conocen de la parte medular, no solo del jazz sino de las raíces de nuestra música, por eso a veces surgen cosas que terminan
siendo burdas imitaciones de propuestas sólidas del pasado. Hoy en día varios amigos míos y yo nos fuimos a estudiar al extranjero por influencia de algún taller o concierto que el Festival de Jazz ha generado.

El buen gusto musical de los que escogen el cartel, los talleres, las entrevistas, la revista del Barranquijazz, todo esto es un sueño hecho realidad para muchos melómanos y músicos: una sorpresa extraordinaria para quien no conocía esta música. Hace unos años esto parecía utópico y cuando comenzó se veía como una iniciativa quijotesca; sin embargo, hoy
es una realidad positivamente aplastante y contagiosa que ha hecho crecer en número de propuestas y en sensibilización de la población en general hacia la música.

La mejor nota es que en las últimas dos décadas, Barranquilla entera se ha empapado de jazz, y sectores que desconocían este maravilloso género musical lo han conocido.


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