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Jazz cubano en el siglo XXI

Por: Julián Ruesga Bono
Fecha: 2017.06.16

/texto elaborado para libro en preparación/

Hay dos elementos del jazz cubano que en un primer momento me resultaron especialmente sugestivos: el piano y las percusiones. Creo que ambos singularizan el jazz cubano proporcionándole una sonoridad característica. Además, ambos instrumentos remiten a dos hitos en su historia, a dos momentos fundantes que marcan simbólicamente el inicio de su circulación y vida pública: la confluencia de Mario Bauzá, Machito, Dizzy Guillespie y Chano Pozo en Nueva York y la primera grabación fonográfica de una descarga en La Habana, con Bebo Valdés al piano, para el sello Mercury de Norman Granz. Naturalmente el jazz cubano actual no se reduce a sus precedentes, es mucho más heterogéneo y diversificado musicalmente. Pero hoy, en la segunda década del siglo XXI, siguen siendo dos características sonoras que lo marcan y singularizan, y que nuevas generaciones de músicos cubanos han sabido desarrollar en su música. Otro rasgo que me parece distintivo del jazz cubano es la contínua interacción de los músicos con la música y la cultura popular de la Isla, su interés en interactuar con la tradición y desde ahí activar respuestas creativas en sus reinterpretaciones contemporáneas del jazz. El actual jazz cubano se hace y suena cargado de nuevas y diferentes connotaciones que ya no son las que referenciaba el latinjazz de los años cincuenta y sesenta del siglo XX.

Además hay que tener en cuenta que los músicos, al igual que los aficionados, se nutren de músicas provenientes de todo el mundo, y eso influye en su música. El repertorio de músicas que conforman la experiencia y memoria musical de cada uno de nosotros, y el discernimiento que las organiza, se ha formado en la cultura de los medios de comunicación y el desplazamiento –ya sea como escuchas radiofónicos, televidentes, internautas, migrantes, turistas, lectores, o como curiosos e inquietos consumidores de música. Esto hace que el jazz actual sea diferente, una antena parabólica de ángulo abierto de gran alcance receptivo y creativo.

Ejemplo en diez álbumes:

Omar Sosa: Mulatos (Otá Records, 2004). Álbum grabado en París a principios de 2004. Sosa combina elementos de la música de Oriente Medio, Norte de África e India. Dhafer Youssef aparece en el oud (laúd árabe); Philippe Foch, en la tabla (percusiones hindúes), y Paquito de Rivera en el clarinete. Neo-bop multicultural.

German Velasco & Jorge Reyes: Latin Jazz Live! From Cuba (Pimienta records, 2005). Una grabación en directo de dos veteranos y sólidos músicos (saxo y contrabajo), curtidos en el grupo Irakere, que sintetizan el espíritu y la sonoridad del jazz cubano actual. Destacar el trabajo en el álbum de Emilio Morales al piano.

Rember Duharte: Cimarrón (Colibrí, 2009). Como la mayoría de los jazzistas cubanos más jóvenes, Duharte (piano y trompeta), no pierde la conexión afrocaribeña pero su sonoridad y referentes musicales son más abiertos y expansivos. Todos los temas del álbum son de su autoría.

Tony Martínez: … & The Cuban Power (EGREM, 2010). Un ejemplo de lo que es el nuevo jazz cubano hecho por músicos graduados en las Escuelas de Arte de Cuba. Martínez (saxo alto y tenor, piano y percusiones), canta, compone y realiza los arreglos de su grupo, The Cuban Power. Ingenio, fuerza, intensidad y virtuosismo en uno de los más sólidos y potentes álbumes editados en Cuba en lo que va de siglo.

Rafael Zaldivar: Drawing (Effendi records, 2012). Segunda grabación en solitario de Zaldivar (piano) con un grupo de acompañamiento excepcional en el que destaca el saxo de Greg Osby. Música intensa y de gran belleza desarrollada en composiciones propias y relecturas de clásicos del jazz y la música cubana. Un álbum ambicioso y muy logrado.

Iván “Melón” Lewis: Ayer y Hoy (Cezanne Producciones, 2015). Lewis vive en España desde 1998, es pianista, compositor y arreglista y éste es el segundo álbum con su firma. Rumba, son montuno, danzón y cha cha cha fundidos con el jazz. Lo acompañan lo mejor del actual jazz cubano residente en España.

Ariel Bringuez: Nostalgia Cubana (Cezanne Producciones, 2016). Otro cubano en España. Un virtuoso del saxo en un álbum intimista y evocador donde versionea una selección del cancionero cubano de toda la vida. Acompañamiento magistral de Pepe Rivero al piano, Javier Colina en el contrabajo y Michael Olivera, batería.

Francisco Mela: Fe (Producción propia, 2016). Un depurado e intenso álbum lleno de calor y energía. Sobresaliente el trabajo de Mela en la batería, acompañado de Leo Genovese al piano y Gerald Cannon al bajo, que no desmerecen en nada al líder.

Rafael Garcés: Next Station (Quadrant Records, 2016). Garcés (saxo y piano) es un bricoleur sonoro, toma elementos y materiales de diferentes espacios musicales para construir algo nuevo y propio: Coltrane, Gillespie, Parker, Cuba, Andalucía, … . De lo mejor del jazz español con acento cubano.

Yosvany Terry & Baptiste Trotignon: Ancestral Memories (Okeh, 2017). Rítmos, cadencias y melodías del Caribe francófono.  Formación de cuarteto, al saxo de Terry y al piano de Trotignon se suman el bajista Yunior Terry y el baterista Jeff "Tain" Watts

Julián Ruesga Bono

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