D'Cuba Jazz
Martes, 10 de Agosto, 2021
En la historia del jazz el aporte de los músicos cubanos es innegable. Aunque no nació en Cuba, el jazz se enriqueció a partir de la mezcla con los ritmos de la Isla. Y es que como dijese Leonardo Acosta “en la música, el cubano es un rey Midas que todo cuanto toca lo convierte en… cubano”. Uno de los músicos del patio que se han destacado en el ámbito jazzístico es Roberto Arturo Carcassés Cusa.
Acerca del jazz y algunas de sus particularidades en Cuba, Bobby Carcassés, como se le conoce, compartió sus criterios con el autor del presente trabajo. “Para mi concepto el jazz, más que una música o un ritmo, es toda una filosofía. Es la filosofía de la libertad donde crear arte es obligado, pero ser libre es una necesidad. Moverse libremente por los espacios y el tiempo de las propuestas sonoras de los demás y las propias, es el pan nuestro de cada día. Si tenemos en cuenta que el jazz es el único verdadero aporte del sector más humilde de la sociedad norteamericana a la cultura universal, y que además cualquier pueblo del mundo tiene su concepto individual del jazz y lo toma como suyo, estamos en presencia de un arte mayor. El aporte del jazz a nuestra cultura es paralelo al que tuvo lugar en E.U.A porque tenemos un denominador común: el negro esclavo, que allá se fusionó con el inglés y aquí con el español, en su mayoría.”
Bobby, cantante y multiintrumentista, se ha ganado el reconocimiento de los amantes de la buena música. Pero su labor no sólo se ha limitado a la interpretación musical, sino que al igual que figuras como Chucho Valdés, Joaquín Betancourt, entre otros, posee una destacada labor en la enseñanza del jazz. Bobby acostumbra a compartir escenario con las nuevas generaciones de músicos cubanos. “Los jóvenes están en la última siempre y son virtuosos técnicamente pero también de bomba, corazón, como decimos aquí”.
La Casa de Cultura de Plaza fue sede de una serie de conciertos que protagonizó y que serían el preámbulo del Festival Jazz Plaza inaugurado en 1980 por él y Armando Rojas. Bobby no ha estado ajeno a lo que sucede en el panorama jazzístico nacional. “El desarrollo del jazz en Cuba ha sido siempre dinámico porque la cantidad y calidad de los músicos es consecuente con los egresos de nuestras escuelas de arte y los autodidactas que se forjan en las calles, estudiando libremente. Es algo paralelo al deporte en el que los talentos están siempre a la orden del día.”
Junto al desarrollo del jazz en Cuba en los últimos años se ha ido desvaneciendo paulatinamente el elitismo con el que se ha asociado a quienes gustan de consumir jazz. Resulta casi imposible sustraerse de reflexionar en torno a una expresión cultural que da cuenta de una tendencia constante a la renovación-innovación tanto de talentos como ritmática, y convoca a públicos cada vez más heterogéneos. Al respecto Bobby coincide al afirmar que “el público de jazz está integrado por gente de todas las edades, géneros y orígenes, porque el jazz es múltiple. Hay diversidad de tendencias que complacen a todos los gustos. Hay que recordar que Carpentier establecía que el jazz y la música cubana eran elementos dinámicos que se nutrían de cuanto valía y brillaba a su alrededor para enriquecerse dialécticamente”. Tal proceso de hibridación asegura la formación de un auditorio diverso en una sociedad mestiza desde su génesis.
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Bobby Carcassés. “El jazz cubano hoy”
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Bobby Carcassés. “El jazz cubano hoy”

Por: Reinier Aldazabal Manzano
Fecha: 2012.07.20
En la historia del jazz el aporte de los músicos cubanos es innegable. Aunque no nació en Cuba, el jazz se enriqueció a partir de la mezcla con los ritmos de la Isla. Y es que como dijese Leonardo Acosta “en la música, el cubano es un rey Midas que todo cuanto toca lo convierte en… cubano”. Uno de los músicos del patio que se han destacado en el ámbito jazzístico es Roberto Arturo Carcassés Cusa.
Acerca del jazz y algunas de sus particularidades en Cuba, Bobby Carcassés, como se le conoce, compartió sus criterios con el autor del presente trabajo. “Para mi concepto el jazz, más que una música o un ritmo, es toda una filosofía. Es la filosofía de la libertad donde crear arte es obligado, pero ser libre es una necesidad. Moverse libremente por los espacios y el tiempo de las propuestas sonoras de los demás y las propias, es el pan nuestro de cada día. Si tenemos en cuenta que el jazz es el único verdadero aporte del sector más humilde de la sociedad norteamericana a la cultura universal, y que además cualquier pueblo del mundo tiene su concepto individual del jazz y lo toma como suyo, estamos en presencia de un arte mayor. El aporte del jazz a nuestra cultura es paralelo al que tuvo lugar en E.U.A porque tenemos un denominador común: el negro esclavo, que allá se fusionó con el inglés y aquí con el español, en su mayoría.”
Bobby, cantante y multiintrumentista, se ha ganado el reconocimiento de los amantes de la buena música. Pero su labor no sólo se ha limitado a la interpretación musical, sino que al igual que figuras como Chucho Valdés, Joaquín Betancourt, entre otros, posee una destacada labor en la enseñanza del jazz. Bobby acostumbra a compartir escenario con las nuevas generaciones de músicos cubanos. “Los jóvenes están en la última siempre y son virtuosos técnicamente pero también de bomba, corazón, como decimos aquí”.
La Casa de Cultura de Plaza fue sede de una serie de conciertos que protagonizó y que serían el preámbulo del Festival Jazz Plaza inaugurado en 1980 por él y Armando Rojas. Bobby no ha estado ajeno a lo que sucede en el panorama jazzístico nacional. “El desarrollo del jazz en Cuba ha sido siempre dinámico porque la cantidad y calidad de los músicos es consecuente con los egresos de nuestras escuelas de arte y los autodidactas que se forjan en las calles, estudiando libremente. Es algo paralelo al deporte en el que los talentos están siempre a la orden del día.”
Junto al desarrollo del jazz en Cuba en los últimos años se ha ido desvaneciendo paulatinamente el elitismo con el que se ha asociado a quienes gustan de consumir jazz. Resulta casi imposible sustraerse de reflexionar en torno a una expresión cultural que da cuenta de una tendencia constante a la renovación-innovación tanto de talentos como ritmática, y convoca a públicos cada vez más heterogéneos. Al respecto Bobby coincide al afirmar que “el público de jazz está integrado por gente de todas las edades, géneros y orígenes, porque el jazz es múltiple. Hay diversidad de tendencias que complacen a todos los gustos. Hay que recordar que Carpentier establecía que el jazz y la música cubana eran elementos dinámicos que se nutrían de cuanto valía y brillaba a su alrededor para enriquecerse dialécticamente”. Tal proceso de hibridación asegura la formación de un auditorio diverso en una sociedad mestiza desde su génesis.
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