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Cinco nombres de mujer para el jazz en Cuba

Fecha: 2019.08.07
Fuente: radioenciclopedia.cu

Llama la atención la impronta de jóvenes intérpretes cubanas con una sólida e innovadora carrera dentro del género.

Poco frecuente hasta este momento, la presencia de las nuevas generaciones de mujeres como instrumentistas y líderes de proyectos jazzísticos en Cuba, se consolida a buena hora, con la bendición del público conocedor, que bien pronto admira su talento, ejecución y buena música.

Un artículo publicado esta semana por el periódico digital norteamericano The New Yorker ponía precisamente en la mira de los lectores internacionales la carrera prominente de algunas de estas jóvenes, todas formadas como parte del sistema nacional de enseñanza artística, y muchas de ellas, descendientes de leyendas de la música cubana como los grandes creadores Chucho Valdés y Pablo Milanés.

Independientes, firmes, con objetivos claros y cada cual única en su estilo, las cubanas Leyanis Valdés, Daymé Arocena, Yissy García, Brenda Navarrete y Haydée Milanés, pisan con fuerza en el panorama sonoro contemporáneo, siguiendo la obra de otras grandes féminas, entre ellas Nina Simone, La Lupe o Jane Bunnett, como sus paradigmas individuales.

Si bien es cierto que Cuba es y ha sido siempre un hervidero musical, y son muchas las voces que han dejado su huella en la música y en los circuitos del jazz como la gran Omara Portuondo; estas nuevas generaciones han cruzado la frontera y no se conforman con cantar, sino que son líderes de proyectos, compositoras y ejecutoras virtuosas de instrumentos que hasta hace muy poco resultaban esquivos para nosotras, más allá de los formatos completamente femeninos.

Alrededor de este eje temático se mueve el fotorreportaje publicado en The New Yorker por Rose Marie Cromwell y su colega, quienes durante el verano pasado viajaron a La Habana para captar con el lente la impronta de estas cinco mujeres en la escena del jazz latinoamericano e
internacional.

Todas egresadas del prestigioso Conservatorio Amadeo Roldán de la capital cubana y afiliadas al jazz fuera de la academia, dirigen sus carreras musicales con aplomo y dejando una huella verdaderamente revolucionaria en una nueva era de la música.

Daymé Arocena, una de las principales figuras de la arena del jazz afrocubano y protagonista de varios conciertos en el recién concluido Jazz Plaza 2019, es a sus 26 años una de las vocalistas más codiciadas en los circuitos internacionales.

Con un torrente de voz impresionante y un registro que desafía lo posible, Arocena, graduada de dirección coral, conduce actualmente su propio proyecto, aunque es miembro fundadora de Maqueque, el reconocido sexteto femenino afrocubano de la flautista y saxofonista canadiense
Jane Bunnett, que nucleó, afortunadamente, a varias de las artistas incluidas en esta lista en un disco homónimo fabuloso.

Otra miembro del ensemble Maqueque, la baterista y compositora de 31 años Yissy García, lidera con éxito rotundo su propia agrupación Bandancha(2012).

Retadora, la artista se ha apoderado de las baquetas y también de los teatros en diversas latitudes. Su propuesta musical, posiblemente la más impresionante de esta selección, protagoniza un ascenso vertiginoso que sigue las rutas del latinjazz, R & B, el funk y la música electrónica.

Hija de Bernardo García, baterista fundador del emblemático grupo Irakere creado y dirigido por el maestro Chucho Valdés, fue la batería su pasión desde pequeña.

Hoy, Yissy defiende frente a Bandancha un producto musical que resulta de su alineación con otros cuatro excelentes instrumentistas noveles, un proceso de libertad creativa que confluye en lo que se ha dado en llamar el “nuevo sonido del jazz cubano”, prueba de lo cual es su más reciente disco Universo.

Para Haydée Milanés tal vez ha sido más difícil insertarse en el mundo de la canción teniendo como referente al gran compositor y cantante, fundador del movimiento de la Nueva Trova que es su padre, Pablo Milanés.

Con semejantes cartas credenciales a la artista le costó encontrarse a sí misma como intérprete intentando por el camino diversas vertientes. Sin embargo, fue en la música tradicional cubana, en el feeling, un popularísimo estilo del jazz con raíces norteamericanas, donde Haydée encontró su lugar, poniéndole un sello propio.
 
Con 28 años Brenda Navarrete irrumpe en la arena musical con fuerza y energía. Cantante talentosa, es también una multi-instrumentista atrevida entre otras cosas con los timbales, la conga, el cajón, el bongó,´el piano, el bajo, y especialmente con los tambores batá, de especial significación dentro de la religión Yoruba.

Integrante durante mucho tiempo del grupo Interactivo, dirigido por el pianista Roberto Carcassés, Navarrete está comprometida con la buena música y con las ideas renovadoras. Toda esa energía revolucionaria está contenida en Mi Mundo, su primer disco en solitario presentado en 2018.

 Y finalmente se cita a Leyanis Valdés, hija nada más y nada menos que de Chucho Valdés, legendario y visionario maestro de la música cubana.

 Para esta pianista de jazz tampoco ha sido fácil descubrir su centro musical y su equilibrio; representó a Cuba en muchos escenarios internacionales como pianista clásica.

Sin embargo, Leyanis Valdés regresó a sus raíces musicales defendiendo su propio concepto del jazz afrocubano, apoyada no solo por su padre sino también por su hermano Jessie, un excelente batería.

De este modo, estas cinco mujeres marcan la avanzada de una nueva generación del jazz en Cuba, hecho a la medida de su talento, su ingenio, su pasión y su sensibilidad.

Podemos muy bien coincidir con el artículo de la publicación neoyorkina, más es muy probable que engrosen también esta lista otras féminas del territorio como la vocalista Danay Suárez, la violinista directora de Frasis Roxana Iglesias y Eme Alfonso, abanderada en Cuba de la Wotld Music.

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